Recién asumido al frente de la Unión Cívica Radical de la Ciudad de Buenos Aires, Hernán Rossi busca correrse de la discusión meramente partidaria para plantear un debate más amplio sobre el presente y el futuro de la política argentina.
Exlegislador porteño, es parte del gobierno de Santa Fe -provincia donde nació- y resalta la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro, a quien le asigna grandes perspectivas nacionales. En una extensa conversación, reivindica el rol del radicalismo como fuerza con vocación de poder, repasa su desempeño electoral en la Ciudad, cuestiona el rumbo del Gobierno nacional y plantea la necesidad de reconstruir una coalición amplia que, desde valores republicanos y de igualdad, vuelva a ofrecer una alternativa sólida de gobierno tanto en el plano local como nacional.
Rossi está convencido de que el radicalismo de la Ciudad de Buenos Aires es “muy competitivo”, tal cual lo resaltó en su discurso de asunción. Y reconoce que a veces eso hay que reafirmarlo, no tanto hacia afuera, sino hacia el interior mismo del radicalismo: sus propios militantes, sus propios dirigentes.
Recién asumido al frente de la Unión Cívica Radical de la Ciudad de Buenos Aires, Hernán Rossi busca correrse de la discusión meramente partidaria para plantear un debate más amplio sobre el presente y el futuro de la política argentina.
Exlegislador porteño, es parte del gobierno de Santa Fe -provincia donde nació- y resalta la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro, a quien le asigna grandes perspectivas nacionales. En una extensa conversación, reivindica el rol del radicalismo como fuerza con vocación de poder, repasa su desempeño electoral en la Ciudad, cuestiona el rumbo del Gobierno nacional y plantea la necesidad de reconstruir una coalición amplia que, desde valores republicanos y de igualdad, vuelva a ofrecer una alternativa sólida de gobierno tanto en el plano local como nacional.
Rossi está convencido de que el radicalismo de la Ciudad de Buenos Aires es “muy competitivo”, tal cual lo resaltó en su discurso de asunción. Y reconoce que a veces eso hay que reafirmarlo, no tanto hacia afuera, sino hacia el interior mismo del radicalismo: sus propios militantes, sus propios dirigentes.
¿Con qué partido se encuentra ahora entonces?
– Me encuentro con un partido competitivo, con un partido que en las últimas tres elecciones a jefe de Gobierno fue protagonista y participó. Dejemos de lado la elección del año pasado, que fue muy especial para todos los partidos políticos argentinos. Sobre todo en la ciudad de Buenos Aires, donde el Pro perdió la elección a legisladores porteños, con La Libertad Avanza, y después fue a la elección nacional con La Libertad Avanza, y gobierna la Ciudad de Buenos Aires. Yo diría que es una elección que no representa lo que verdaderamente representa cada fuerza política.
Más allá de eso, nosotros fuimos en la elección de octubre con Martín Lousteau en la Ciudad y sacamos más de 100 mil votos, con lo cual nos encontramos con un partido que tiene una base, y un partido que funciona. Yo tengo el orgullo de hacer sido electo por unanimidad, pero es una unanimidad que representa cosas, porque no es un partido muerto ni desmovilizado, es un partido ordenado, organizado, competitivo electoralmente y con vocación de gobierno.
– ¿Qué van a hacer hacia adelante?
– Buscar gobernar la Ciudad. ¿Cómo? En primer lugar, constituyendo una coalición que utilizando la herramienta de la PASO -que por suerte no se derogó en la Ciudad, se suspendió por única vez, con lo cual es una herramienta que está vigente-, podamos constituir una coalición donde compitamos todos los sectores que no queremos que el Gobierno nacional ponga un pie en la Ciudad de Buenos Aires, no queremos que haya un jefe de Gobierno libertario, y que entendemos que el kirchnerismo nunca expresó los valores que nosotros entendemos tienen que gobernar la Ciudad de Buenos Aires.
– ¿Quiénes deberían estar en esa primaria entonces?
– Creemos que podemos ganar esas PASO. Por supuesto que allí tendrán que estar todos los que quieran estar: Horacio Rodríguez Larreta, el actual jefe de Gobierno, si decide que finalmente no lo quieren del otro lado, los violeta, puede venir a competir acá; la Coalición Cívica siempre es importante; el Partido Socialista… Es importante que estén todos aquí, y algunos sectores de lo que nosotros llamamos peronismo no kirchnerista, peronismo republicano. El peronismo progresista en la Ciudad, pero que no tiene que ver con La Campora, también puede venir a esa gran PASO a competir. Eso es lo que tenemos que armar; creemos que el Gobierno nacional, por más competitivo que llegue en la Ciudad de Buenos Aires, no tiene chances de ganar en primera vuelta, con lo cual va a haber segunda vuelta. Nosotros creemos que el radicalismo puede ganar su primaria, y si eso sucede podemos tranquilamente competir por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Lo digo con absoluta convicción.
Para eso, ¿qué tenemos que hacer desde el Comité Capital? Tenemos que abrir el partido; cada vez que nosotros abrimos el partido y lo llenamos de ciudadanos, nos va bien. Martín Lousteau fue una consecuencia de esa apertura; no es un hombre que venga de la militancia radical desde la juventud, de pronto encontró que el radicalismo tenía denominadores comunes con su pensamiento y se incorporó, y hoy es un militante, un afiliado de la UCR en el distrito, y obviamente nuestro diputado nacional. Entonces tenemos que abrir el partido para que venga la gente. Discutiendo los temas.
– ¿Cómo sería esa discusión?
– Un solo ejemplo les doy: el otro día Jorge Macri lanza un proyecto para dar créditos hipotecarios del Banco Ciudad, para los sectores medios. Fantástico, vos podés discutir técnicamente la tasa, pero está bien que el banco de la ciudad le dé créditos a la clase media. Aplausos… El problema es que después en el discurso el jefe de Gobierno dice: “Antes regalábamos las casas en las villas a los que no las pagan y ahora le damos crédito a la clase media”… Y la verdad que ese antagonismo, que yo entiendo que él quiera hacer con Horacio Rodríguez Larreta, es un antagonismo falso, porque la Ciudad tiene que urbanizar los barrios populares, y no se benefician únicamente los que viven en los barrios populares, nos beneficiamos todos, incluida la clase media, porque urbanización es más seguridad, urbanización es una ciudad más moderna, más conectada.
Además, existe el tema del derecho a la vivienda. Entonces está bien ayudar a que los sectores de la Ciudad de Buenos Aires puedan integrarse a la ciudad en condiciones dignas, y también tiene que dar créditos hipotecarios, porque para eso tiene el banco, que no te regala: el banco te presta y te cobra por lo que te presta. Entonces la discusión es una falacia.
– ¿Cómo se mete el radicalismo en ese debate?
– Como te estoy diciendo. La Ciudad de Buenos Aires tiene y puede hacer las dos cosas. Si lo hace bien: de manera transparente, con honestidad, como gobierna Maxi Pullaro en Santa Fe. ¿Por qué puede hacer obra pública Maxi Pullaro? Porque gobierna de manera transparente.
– Decía que el radicalismo es un partido de poder, aunque ahora tenga muchos menos diputados, no así senadores…
– Tan de poder es que te estoy diciendo que vamos a ganar la Ciudad de Buenos Aires.
– ¿Cuántas provincias gobiernan?
– Cinco: Chaco, Mendoza, Corrientes, Santa Fe y Jujuy.
– Pero en el radicalismo no son todos iguales. ¿Cuántos radicalismos hay?
– Hay uno solo radicalismo. Si hay un denominador común para nuestros gobernadores es que gobiernan con decencia, con honestidad, con reivindicación del rol del Estado, porque todos nuestros gobernadores utilizan la herramienta del Estado, más allá de que uno u otro esté más cerca o más lejos del Gobierno nacional, que tiene un discurso antiestatal. Hay un solo radicalismo, después depende mucho de las condiciones para gobernar las provincias, que son diferentes, lamentablemente en un federalismo cada vez más débil en la Argentina. Hay provincias donde hay condiciones para subsistir sin siquiera dialogar con el Gobierno central, y hay provincias donde eso es muy difícil. Donde la dependencia de la coparticipación federal es mucho más fuerte, o donde las grandes obras de infraestructura que una provincia necesita, puede soñarlas solo con la intervención del Estado nacional, con fondos federales. Hay un solo radicalismo, no tengas ninguna duda y no solo de nuestros gobernadores; también de otras provincias donde el radicalismo no gobierna. Pero así como esperamos 50 años para volver a gobernar la provincia de Santa Fe, yo creo que el radicalismo de Córdoba en cualquier momento puede gobernar esa provincia, porque aunque tengamos malos resultados electorales ya hace bastante tiempo, sigue siendo un partido que forma parte de la idiosincrasia política y social de esa provincia. Así que no tengan dudas de que el radicalismo es uno solo. A veces es un fenómeno mundial, pero eso de los “ismos”, los personalismos, son un problema. Nosotros somos un partido político.
Hernán Rossi al asumir días pasados al frente del partido en la Ciudad de Buenos Aires.
– Mirando 2027 el radicalismo está trabajando para poner un candidato, con aliados o solos. ¿Cuál será la estrategia para amalgamar al radicalismo de los 24 distritos del país para conseguirlo?
– Creo que nadie se va a sorprender si yo digo que también hay que saber esperar la oportunidad para hacer las cosas. Uno puede tener la convicción, pero también debe saber esperar a tener la oportunidad. Hasta que nosotros tengamos la oportunidad de construir una coalición no solo con vocación ganadora, sino con posibilidades de ganar, y por lo tanto gobernar la Argentina, se tienen que dar condiciones. La única diferencia es que algunos -no todos- venimos diciendo desde el primer día del gobierno de Milei que este modelo es inviable. Ahora, cuando las cosas ocurran -y empiezan a aparecer señales de deterioro del modelo del presidente Milei-, cuando las cosas ocurran y aparezca el espacio, ese espacio va a ser para todos: los que lo dijimos desde el primer día, y para los que no lo hicieron, y bueno, lo dijeron cuando pudieron, o cuando quisieron, yo tampoco juzgo a nadie, a lo mejor algún gobernador tenía la boca más tapada porque no podía, no porque no quería. Por esto que decíamos antes del federalismo argentino.
Cuando las oportunidades aparezcan, el radicalismo se va a volver a juntar, y la oposición se va a volver a juntar porque apareció la oportunidad. Por suerte algunos mantuvimos la bandera. Pero tenemos que mantener la generosidad de convocarlos a todos. En esto es extraordinaria la enseñanza que nos dejó Raúl Alfonsín: los vamos a necesitar a todos, incluyendo, ahora me salgo del radicalismo, porque esto tiene que ser una coalición, por ejemplo al Pro. En la última elección nacional fueron con La Libertad Avanza, y nosotros necesitamos que vuelvan de ahí, en la Ciudad y a nivel nacional, nosotros necesitamos al Pro. Ahora parece que Mauricio Macri vuelve a tener voluntad de liderar el partido que fundó; bueno, necesitamos que lo lidere, y nosotros queremos que lo traigan a una coalición alternativa, porque además ya gobernamos juntos… Con muchas diferencias, pero pudimos gobernar. Por supuesto, nosotros ahora vamos a querer tener otro rol, ahora tenemos dirigentes que pueden pretender ocupar el lugar que en ese momento ocupó Mauricio Macri.
Puede ser que estemos acercándonos al momento en el cual vuelva a haber un presidente radical. Yo lo quiero, lo deseo, creo que es lo mejor que le puede pasar a la Argentina, pero tampoco lo pongo por encima como objetivo único. El objetivo es construir una coalición que sea una alternativa al Gobierno de Milei, porque consideramos a este modelo inviable, que impida que cuando la sociedad quiera cambiar y no encuentre nada, vuelva al pasado al que no tenemos que volver, y estoy hablando del kirchnerismo. Queremos que vuelva a haber una fuerza política que esté en condiciones de gobernar el país, ojalá que sea con un presidente radical.
– ¿Cree que hay chances para eso?
– Hoy es una foto, dentro de dos meses va a haber otra foto, y dentro de seis otra. Si aparecen las condiciones, y yo creo que aparecen, lo vengo diciendo desde hace 2 años, vamos a tener las posibilidades de tener a mucha gente a la que dos meses atrás era imposible imaginarse que iban a estar en un armado enfrente a este gobierno. Estaban probándose el saco o de vicepresidente, o de gobernador puesto por el Presidente de la Nación, o lo que sea… Bueno, si se dan las condiciones, vamos a estar preparados, porque eso hace un partido político. Vamos a estar preparados para consolidar todo eso en un proyecto alternativo.
– Dicen que el bipartidismo murió…
– El bipartidismo murió.
– ¿Y qué hay ahora? Porque un planteo recurrente que hay es que está el presidente y enfrente nada…
– Antes de responderte la pregunta, te voy a decir más. El bipartidismo murió, efectivamente, pero duró décadas. Lo que nace para suplantar a lo que duró décadas, dura años, o dura meses. En el mundo no duran las cosas, entonces esperar ver qué va a reemplazar al bipartidismo como algo permanente, para mí es una ilusión. ¿Qué tenemos hoy, pero puede significar que en un año también cambie? Bueno, tenemos una democracia de candidatos, no de partidos. Como al final el sistema electoral sigue siendo el mismo, porque la Constitución es la misma, eso decantó en coaliciones. Porque como los partidos ya no representan, bueno, pero un candidato tampoco representa, antes se juntaban los partidos y constituían coaliciones, ahora se juntan los dirigentes para constituir un colectivo dirigencial que exprese algo, que sea más que lo individual. Estamos en ese momento, pero es un fenómeno mundial. A mí me interesa mucho todo este debate politológico, pero la política práctica es la que en definitiva le cambia o no le cambia la vida a la gente. Nosotros lo que tenemos que hacer es ofrecerle una alternativa. Después le pondremos nombre: coalición, partido, rejunte, alianza, ponele el nombre que quieras, pero nosotros tenemos que decirle algo nítido a la gente: todos estos que estamos acá nos comprometemos ante vos a hacer algo duradero y que te pueda dar respuestas para garantizarte cosas en tu vida.
Además, la historia te muestra en el mundo que casi ningún partido gobierna los países, son todas coaliciones. Después están los sistemas, también, nosotros seguimos siendo un país hiperpresidencialista, muy propio de nuestra condición y tradición política. Es más fácil hacer sobrevivir coaliciones con sistemas parlamentarios que presidencialistas.
– Hoy un partido político no puede ganar solo.
– Pero hace rato que ocurre eso. Nosotros pudimos hacerlo en el 83, y después en el 89 lo pudo hacer el peronismo con Menem. Después no existió más eso, todas fueron coaliciones.
– Hay un error de la dirigencia política de no sostener a los partidos. Hoy, el radicalismo sigue teniendo comités, pero en el peronismo están desapareciendo las unidades básicas…
– Pero el peronismo nunca creyó en los partidos políticos, a lo mejor se veían obligados a hacer unidades básicas, pero por la política territorial… Pero no necesariamente lo veo como una falencia, me parece más importante que le demos a la ciudadanía políticos honestos que partidos duraderos. Yo soy radical, yo quiero que nuestro partido tenga tres siglos, pero no es un objetivo en sí mismo. Si tiene que morir un partido y nacer otro, es más importante que cuando mires transversalmente a la política, recuperes la confianza de la ciudadanía en la política. La tarea más importante de todos los partidos es recuperar el prestigio de la política frente a la gente. Por eso es tan importante Pullaro, y hay que decirlo: Pullaro descartelizó la obra pública. Ya saben qué es cartelizar. Si estaban cartelizadas, es porque una parte iba a la política. Bueno, eso se desarmó, y cuando eso se desarmó, se hizo un ahorro de hasta el 40% en obra pública. Pero claro, está tan fuertemente asociado que si yo hago una ruta no la termino, porque fueron 10 años de hacer rutas que no se terminaban, no va a ser una cosa mágica ni sencilla de un día para otro recuperar la confianza de la gente en la política y de la mano de eso recuperar la confianza de la gente en el Estado. Por eso para Milei fue tan sencillo decir livianamente: “Yo vengo a destruir el Estado de adentro, soy el topo”, todas esas cosas… Porque la gente estaba hastiada. Hasta que venga una inundación, un tornado, o un mega apagón. Porque no es gratis que el Estado nacional recorte, recorte, recorte… Eso en 2, 4, 6, 8 años, se va a empezar a notar. No es solamente las rutas rotas, se va a empezar a notar vamos a tener problemas graves por desinversión estatal. Lamentablemente si hoy lo decimos, te contestan bueno, cuando ustedes estuvieron se chorearon todo. Si lo dice un kirchnerista, por ejemplo. Entonces, recuperar el prestigio de la política es más importante que recuperar un partido. Te lo dice un hombre de partido.
