Si de compra o transformación de periodista se habló durante mucho tiempo. Comenzando a hablar del caso de Víctor Hugo Morales, el periodista deportivo que supo reconvertirse en comentarista y defensor político durante la gestión de Néstor Kirchner.
Para luego tener que hablar de Gustavo Silvestre, el cual repentinamente dejo el programa a dos voces de el cable TN noticias.
Para luego destacar también la transformación de Roberto Navarro el cual salio de sus programas en C5N y radio a construir su propio medio digital el destape web, de lineamiento editorial kirnerista.
No puede dejarse de destacar también, la transformación periodística de algunos referentes durante la era Milei.
Del cual si bien Alejandro Fantino, es el más notorio y evidente defensor del actual oficialismo, sin saber mucho de conocimiento político o económico. Basando sus defensas en burdos comentarios filosóficos o retoricos comparando con el fútbol a la política.
Sin perjuicio del nefasto personaje en el cual se ha convertido Alejando Fantino. Tambien tenemos destacar el caso del periodista, pelado Trevuq, el cual supo transformarse de ser un periodista que decía ser peronista en Crónica TV, para luego cruzar al grupo América TV, siendo actualmente un periodista de lineamiento liberal.
Tal como lo decía Néstor Kirchner, todo hombre tiene precio y así lo demostró durante su gobierno comprando una gran cantidad de medios y periodista, los cuales rápidamente se prostituyeron a tono de las altas pautas publicitarias que estaba dispuesto a pagar el gobierno kirnerista.
Si bien en comparación con el gobierno de Milei, que dice públicamente no pagar publicidad oficial. Lo cierto es que los pagos a periodistas y medios a fines se realiza a través de las empresas de capitales estatales como YPF o correo argentino.
Incluso se habla del uso de fondos de la ex side para subsidiar el trabajo de influencers y trolls webs. Los cuales se encargan diariamente de subir noticias a las redes sociales , alagando la gestión del actual presidente Javier Milei.
En modo conclusivos podemos decir, que el ejercicio del periodismo en pleno 2026, se ha convertido en una burda militancia política. Dispuesta a sostener versiones politicamente rentadas sobre lo que está bien o mal para el futuro de nuestro país.
