Las declaraciones de Javier Milei en Brasil durante una actividad partidaria del fin de semana generaron una ola de críticas de legisladores de distintos bloques opositores, que cuestionaron el tono de los ataques al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y alertaron sobre las consecuencias para la relación bilateral.

Uno de los primeros en pronunciarse fue el diputado de Provincias Unidas Pablo Juliano, quien acusó al Gobierno de minimizar el episodio. “Fue a apoyar a un candidato y abrió una nueva crisis diplomática con nuestro principal socio comercial”, sostuvo. Además, afirmó que “el mundo no es TikTok” y que un presidente “no debe buscar ser viral en redes” sino asumir las responsabilidades de su cargo.

En la misma línea, el también miembro de esa bancada Miguel Ángel Pichetto calificó la situación como “un gran desatino que afecta los intereses nacionales”. Según expresó, resulta “realmente grave el tono, el contenido de su discurso y el nivel de agresión contra el presidente Lula da Silva”, y consideró que la actitud presidencial “debilita fuertemente la integración de Argentina con Brasil y con el Mercosur”.

Desde Unión por la Patria también se multiplicaron las críticas. El diputado Eduardo Valdés contrapuso las figuras de Lula y Milei al señalar que mientras el mandatario brasileño dedicó su vida a “unir pueblos, construir puentes y fortalecer la integración de América del Sur”, el presidente argentino “dedica cada día a sembrar odio y divisiones al insultar al presidente de un país hermano y principal socio comercial”.

La economista y diputada Julia Strada sostuvo que los agravios a Lula constituyen “un hecho inaceptable en el plano de las relaciones diplomáticas con nuestro principal socio comercial e histórico país hermano” y cuestionó además la defensa realizada por la Cancillería.

 

La ex presidenta de la Cámara de Diputados Cecilia Moreau afirmó que “jamás en la historia un presidente argentino viajó a otro país para insultar públicamente a su mandatario y hacer campaña electoral”, mientras que el senador nacional Eduardo “Wado” de Pedro consideró que Milei viajó a Brasil “sin agenda oficial para insultar al presidente Lula, a las autoridades del Poder Judicial y al pueblo brasileño”, lo que calificó como “un hecho de enorme gravedad”.

De Pedro remarcó que Brasil es “nuestro principal socio comercial y un aliado estratégico para la producción, el desarrollo y el empleo de la Argentina”, y sostuvo que un presidente “no puede poner sus diferencias ideológicas por encima de los intereses nacionales”.

También se sumó el diputado Diego Giuliano, del Frente Renovador, quien afirmó que la actitud de Milei “quiebra años de cooperación” y constituye “un agravio al pueblo brasileño y a Lula”. En ese sentido, reclamó construir puentes entre ambos países y evitar su ruptura mediante la “violencia verbal”.

Por su parte, la diputada Sabrina Selva advirtió que detrás del vínculo con Brasil “hay miles de pymes, empleos e industrias argentinas” y consideró que los agravios personales a Lula “le hacen daño a la Argentina y a los argentinos”. A la vez, reclamó “recuperar el diálogo, el respeto y la sensatez”.

Juan Carlos Molina calificó los exabruptos de Milei como “escandalosos e inaceptables”, mientras que Leopoldo Moreau interpretó los dichos presidenciales como parte de una estrategia política más amplia destinada a profundizar la confrontación regional.

“Lula es un líder fundamental de América Latina y presidente de nuestro principal socio estratégico. Se puede coincidir o discrepar con él, pero su trayectoria y su aporte a Brasil y a la región merecen respeto”, apuntó a su vez Nicolás Trotta, que advirtió que “Milei vuelve a degradar la investidura presidencial con insultos impropios de un jefe de Estado. No agravia solamente a Lula: bastardea la Presidencia de la Nación y daña la relación con un país hermano”. Y agregó que “la Argentina merece un Presidente a la altura de su historia, no un pequeño hombre gris que confunde coraje con agresión y abraza el odio como forma de hacer política”.

Las expresiones opositoras coincidieron en un punto central: la preocupación por el deterioro de la relación con Brasil, principal destino de las exportaciones industriales argentinas y socio fundamental dentro del Mercosur.

Por redaccion

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *