Un plenario de las comisiones de Finanzas y de Presupuesto y Hacienda emitió dictamen este miércoles del proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Sobre 69 integrantes de las dos comisiones, el dictamen obtuvo 44 firmas y quedó listo para ir al recinto.

En el inicio de la reunión se concretó la vuelta del diputado Carlos Castagneto a la vicepresidencia primera de la Comisión de Presupuesto, tras lo cual, luego de que el titular de Finanzas, Santiago Pauli, anunciara el pase a la firma del dictamen correspondiente, tomó la palabra Silvana Giudici para ratificar la voluntad del bloque de La Libertad Avanza para “llevar al recinto la corrección que viene de la Cámara revisora y poder darle sanción definitiva a la reforma del Banco Central, que plantea como objetivo primario preservar el valor de la moneda”.

A continuación el también libertario Gino Visconti preguntó a la audiencia cuánto valía hace diez años un billete de mil pesos y cuánto vale hoy. “Cada argentino sabe la respuesta -repuso-, y no la aprendió en ningún libro de economía; la aprendió al hacer las compras”.

Luego el riojano criticó la reforma de la Carta Orgánica implementada por el kirchnerismo en su momento, que a su juicio “en la práctica significo que el Banco Central se convirtiera en la caja de la política. Cuando faltaba plata, se imprimía y la cuenta la pagó siempre el mismo trabajador, el jubilado, el comerciante. Hoy venimos a terminar eso”, aseguró.

Desde Unión por la Patria, la diputada Sabrina Selva observó que al estar tratando las modificaciones que se habían hecho en el Senado, lo que se estaba reconociendo eran varios de los planteos que había hecho su bancada durante el paso de ese texto por la Cámara baja.

El caso Bolsonaro

Pero también aprovechó para expresar en un ámbito oficial del Congreso la primera observación de los hechos que son de dominio público referidos al paso del excandidato brasileño Flávio Bolsonaro por nuestro país, para fugarse desde aquí a los Estados Unidos. Selva quiso traer al debate “lo que pasó anoche”, y señaló a un diputado de Misiones del oficialismo: “Capaz nos puede contar si es verdad que Santiago Caputo le estaba abriendo las puertas de la frontera al excandidato presidencial Bolsonaro pasando a nuestro país, para que el gobierno de (Javier) Milei le garantice la fuga a Estados Unidos… Digo, porque si estamos discutiendo cualquier cosa, me parece que es momento que algunas veces estemos discutiendo las cosas importantes”.

Preservar la salud de la moneda

Más allá de algunas reacciones, el tema no escaló. El jujeño Julio Moreno Ovalle volvió al eje del debate para insistir en que la iniciativa debatida pretende “preservar la salud de la moneda” y recordó que entre 1901 y 2023, la Argentina vivió 22 crisis, veinte de las cuales fueron de origen fiscal. “Es importante tenerlo claro -remarcó-. Bajamos 13 cero a la moneda, recordemos los defaults, la gran emisión monetaria, la suba de impuestos para financiar los gastos en exceso”, y puntualizó que el Banco Central nació en 1935 como consecuencia de la crisis del 30, para a continuación insistir en que “esto es una ley distinta” a las vigentes en otros países, “adaptada a la realidad nuestra, de acuerdo con la historia que tenemos del Banco Central”.

“Es muy importante la salud de la economía y tener moneda -concedió a continuación la diputada Kelly Olmos (UP)-. Pero lo más importante es la salud y bienestar de todo el pueblo argentino”. Sostuvo luego que “la política monetaria tiene que ser aquella que se subordine al bienestar de todos los argentinos. Acá muchos de los que hoy son oficialistas y se rasgan las vestiduras, participaron de un gobierno que declaró el default de la moneda extranjera, y el default de moneda local, llamándole reperfilamiento. Y que cuando hubo una pandemia, solo se les ocurría decir ‘que se mueran los que se tengan que morir’”. Olmos cerró pronunciándose a favor del fortalecimiento de la política monetaria, pero “subordinarse a la voluntad política democrática del pueblo argentino”.

El último orador fue Agustín Rossi, quien mientras concluía la recorrida del dictamen para conseguir todas las firmas, reivindicó las modificaciones hechas en el Senado al texto aprobado en Diputados. “Lo que había aprobado Diputados era un estropicio legislativo”, señaló sin vueltas, asegurando que “era la primera vez que se institucionalizaba que para designar a un funcionario se requería una mayoría menor que para despedirlo”.

“El Senado corrigió esto”, insistió, para preguntarse luego “por qué no lo corregimos nosotros”. Y se respondió: “Por ese exceso de disciplina” que le atribuyó al oficialismo, y aludió a Patricia Bullrich al hablar de una presidenta del bloque de LLA en el Senado “que no desaprovecha oportunidad para diferenciarse del oficialismo, y terminó corrigiendo esto que era una barbaridad parlamentaria”.

Por último observó que el Gobierno tenía la idea de mantener la continuidad de las autoridades del Banco Central, idea que a su juicio, con lo sucedido en el Senado, “se ve claramente debilitada”, tras lo cual reiteró que “si nosotros ganamos el año que viene, si al otro día Santiago Bausili no se va del BCRA, vamos a conseguir la mayoría simple para desplazarlo. Hicieron una modificación con la idea de eternizar a las autoridades del Banco Central y terminaron debilitándolo”.

Rossi terminó advirtiendo que “pensar que en un país como Argentina la política monetaria puede funcionar en forma distinta a los objetivos de la política económica, es un sinsentido, así que celebro la decisión del Senado de ordenar por lo menos este mal proyecto mandado por el Ejecutivo”.

Qué dice el proyecto

Estos son los puntos centrales del proyecto:

Un único mandato: combatir la inflación

La iniciativa modifica el artículo 3° de la Carta Orgánica para establecer que la misión “primaria y fundamental” del Banco Central será exclusivamente “preservar el valor de la moneda”. Con ello elimina el esquema vigente que también le asigna objetivos vinculados al empleo, el crecimiento económico y la equidad social.

Según el mensaje del Poder Ejecutivo, la política monetaria debe concentrarse en la estabilidad de precios y no asumir múltiples objetivos que podrían resultar contradictorios.

Más independencia del Banco Central

La reforma endurece las condiciones para remover al presidente y directores del Banco Central. Solo podrán ser desplazados por causales taxativas y la decisión requerirá la aprobación previa de ambas cámaras del Congreso con mayoría de dos tercios de los presentes.

Además, elimina la posibilidad de que el ministro de Economía participe en las reuniones del directorio del Banco Central, una facultad que existe actualmente.

Fin de los adelantos al Tesoro

Es el núcleo de la reforma.

El proyecto deroga los llamados “adelantos transitorios”, el mecanismo por el cual el Banco Central podía asistir financieramente al Gobierno nacional. También prohíbe otorgar préstamos al Estado nacional, las provincias, la Ciudad de Buenos Aires y los municipios.

A su vez, impide que el Banco Central compre deuda pública directamente en el mercado primario, cerrando otra vía de financiamiento monetario del déficit fiscal.

Fin del uso de reservas para financiar al Estado

Otro aspecto relevante es la derogación del artículo 6° de la Ley de Convertibilidad, que habilitaba el uso de las denominadas reservas de libre disponibilidad. El Gobierno sostiene que ese mecanismo permitió durante años financiar al Tesoro mediante la entrega de reservas a cambio de letras intransferibles.

El mensaje presidencial señala que actualmente esas letras alcanzan un valor nominal cercano a los 69.400 millones de dólares.

Nuevas reglas para las utilidades

La reforma también cambia el régimen contable del Banco Central.

Solo podrán transferirse al Tesoro utilidades efectivamente realizadas. Las ganancias derivadas de una devaluación o de la revalorización de activos como el oro dejarán de considerarse utilidades distribuibles y pasarán a cuentas de capital o reservas especiales.

El objetivo es evitar que el Estado se financie con ganancias meramente contables derivadas de movimientos cambiarios.

Saneamiento del balance

La iniciativa prevé un mecanismo transitorio para ir cancelando las letras intransferibles y adelantos transitorios acumulados en el balance del Banco Central. Mientras esas obligaciones subsistan, ciertos resultados contables deberán destinarse exclusivamente a reducir ese stock de deuda entre el Tesoro y la autoridad monetaria.

Modernización operativa

También se incorporan facultades para realizar operaciones financieras más amplias, se declara expresamente la inembargabilidad de las reservas internacionales y se actualiza el marco regulatorio para adecuarlo a los estándares de la banca central moderna.

Designación de autoridades

El proyecto original aprobado por Diputados establecía que el presidente y los directores del Banco Central serían designados por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado por mayoría simple, como sucede actualmente. Sin embargo, para removerlos se exigía una mayoría agravada de dos tercios de ambas cámaras del Congreso.

El Senado modificó ese esquema y dispuso que la destitución de las autoridades requiera el mismo nivel de respaldo político que su designación. De esa manera, se buscó corregir lo que varios legisladores consideraron una asimetría institucional.

Por redaccion

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