A un año de la definición de candidaturas para la elección presidencial, el expresidente Mauricio Macri juega con volver a ser candidato a la poltrona de Rivadavia en la Casa Rosada o -al menos- ser nuevamente el Pro el partido que le dé a Javier Milei la diferencia necesaria en el balotaje para seguir en el poder.
En 2023 fue Patricia Bullrich, la entonces titular del Pro y perdidosa en la elección presidencial (salió detrás de Sergio Massa y Milei) la que le dio apoyo al líder de La Libertad Avanza para superar finalmente al líder del Frente Renovador y candidato del peronismo.
Macri no tiene actualmente ninguna relación con el jefe de Estado: ya no hay cenas con milanesas en Olivos, ni siquiera un simple saludo en algún evento público, como ocurrió días atrás en la Fundación Libertad.
Y con la caída en las encuestas de Milei, Macri cree que la mayoría de ciudadanos hoy descontentos con La Libertad Avanza son votos Pro que le podrían servir para que el año próximo su partido pueda amagar con una candidatura presidencial o, al menos, sea un argumento valedero para que LLA respalde la postulación de Jorge Macri (Pro) a la reelección a la jefatura de Gobierno porteña.
Todo indica que en la proyección actual de Macri es impensable una candidatura presidencial con la aspiración de ganar las presidenciales, pero sí tiene capacidad de daño en una elección pareja a La Libertad Avanza.
Ahora, si Karina “El Jefe” Milei, secretaria general de la Presidencia y jefa partidaria libertaria, accede a modificar su decisión de impulsar una candidatura violeta “punzó” a jefe de Gobierno -era Manuel Adorni, jefe de Gabinete, de capa caída y hoy fuera de la cancha electoral- y acuerda que su fuerza apoyará la postulación de Jorge Macri, el Pro devolvería la gentileza y respaldaría a Milei en la carrera hacia la reelección.
El sector bonaerense del Pro, capitaneado por el presidente del bloque de Diputados de la Nación, Cristian Ritondo, y el ministro del Interior, Diego Santilli, apuesta a engrosar ese acuerdo con la Casa Rosada y lograr que la fórmula para suceder al gobernador Axel Kicillof sea encabezada por el segundo. Es que Santilli considera tener los pergaminos para derrotar al peronismo en su bastión, como ya lo hizo dos veces, la última el año pasado en la elección legislativa de octubre.
Por eso Ritondo le pide prudencia a Mauricio Macri y no tirar demasiado la cuerda contra Milei, porque no solo están en juego las posibilidades electorales de Jorge Macri y Santilli, sino también las de los gobernadores del Pro: Rogelio Frigerio (Entre Ríos) e Ignacio Torres (Chubut).
Y lo mismo le piden a Macri los gobernadores bajo un único argumento: hay que “impedir que vuelva el populismo”, como le dicen al peronismo en sus diferentes versiones.
Lo cierto es que Mauricio Macri sabe que es la oportunidad para azuzar a Milei, luego del destrato y ninguneo que el jefe de Estado, Karina Milei y el asesor presidencial Santiago Caputo le dieron estos largos dos años.
Por eso el expresidente sabe también que debe jugar a un equilibrio entre aprovechar la caída de imagen de Milei y reagrupar al alicaído partido amarillo o apenas intentar detener la incesante sangría de dirigentes hacia la Libertad Avanza.
